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Lo bello, lo sublime, lo siniestro

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Freud publicaba en 1919 un texto titulado Das Unheimliche . En él explicaba, por medio de un estudio filológico exhaustivo, las claves para comprender un asunto que era de su especial interés: lo siniestro. Explicaba Freud, que esencialmente,  lo siniestro  se refiere a algo que nos resulta familiar pero que al mismo tiempo nos desagrada y nos causa rechazo. Puede ser por ejemplo, un miedo de la infancia que hemos olvidado y que vuelve a perturbarnos con una apariencia de familiaridad, haciéndose presente en algo cotidiano. Lo siniestro es por tanto, según Freud, lo espantoso que afecta a las cosas conocidas, lo familiar que ha quedado reprimido y retorna transformándose en algo extraño causándonos horror. El filósofo alemán Schelling,   uno de los máximos exponentes del idealismo y de la tendencia romántica l o def inía de la siguiente manera: «Se denominará unheimlich a todo lo que debiendo permanecer oculto, no obstante se ha manifestado». Freud también...

Del arte a la memoria

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Desde tiempos inmemoriales el hombre ha manifestado su capacidad artística. Unido al poder, unido al ritual sagrado o unido al poder poder político, se puede decir que fueron diversas la motivaciones del ser humano para producir arte. La cueva de Lascaux  en Francia es, junto con la de  Altamira , el yacimiento de arte prehistórico más importante de Europa Podemos advertir cómo a lo largo de toda nuestra historia, las obras de arte de todos los tiempos han gozado de un aprecio especial, favoreciendo de esta manera su acumulación y conservación.  Durante nuestra evolución, la manera que tenemos de vincularnos con la obra de arte ha tenido que ver con el rol que ésta desempeña a la hora de darnos memoria y pertenencia. Todo el tiempo ha existido un interés por preservar los objetos o los monumentos creados por el hombre. Atesorados por su belleza, por su riqueza material, por devoción o admiración. Algunas veces ni siquiera llegamos a saber porqué nos int...

Mujer y arte. Imagen y poder

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Hace tiempo, se dejó de dar por cierto que las imágenes artísticas son neutrales. Diversos estudios iniciados por diversos movimientos y principalmente por la nueva historiografía han puesto de manifiesto que por lo general las obras de arte responden a los discursos dominantes de la sociedad en las que éstas fueron producidas.  De igual manera ha sucedido con la lectura revisionista que se ha realizado de la representación de la mujer en el arte. Desde hace décadas, se han generado numerosos análisis de cómo la imagen de la mujer en el arte es un reflejo de las relaciones de poder imperantes en la sociedad de la que proceden y del papel que estas imágenes desempeñan en los roles de género, la socialización de la mujer y la construcción de la categoría femenina. Y es que en efecto, las imágenes no sólo representan un mundo de significados, sino que contribuyen a su vez, de manera recíproca a producirlos. Basta con hacer un breve recorrido a través de la represen...

Nuevas formas de mirar

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A partir de mayo de 1945, el nazismo dejó de ser el enemigo, siendo reemplazado por uno nuevo: el comunismo. E l mundo quedó dividido a  raíz de la Guerra Fría  y lo que comenzó como una sospecha hacia la izquierda política, pronto fue tomando cariz de “caza de brujas”. La condena al comunismo invadió poco a poco todos los ámbitos y, como no, también el del arte. A raíz de los acontecimientos bélicos, desde Auschwitz, Norteamérica comenzó a forjar su identidad, tanto política como artística, en contraposición a Europa, sumida en la devastación y el desastre. Hacia la década de los años cincuenta, la condena al comunismo se materializó en Estados Unidos con el llamado macartismo, por entonces, Norteamérica se convierte en un supuesto oasis, donde se defendían los valores democráticos, una especie de paraíso donde refugiarse de la barbarie. París, el centro de la cultura occidental, el núcleo de la modernidad artística y de la vanguardia, había caído. La presencia ...

El triunfo del engaño

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En el siglo XVII Europa se sume en un estado de crisis existencial y moral cuyo trasfondo se remonta al cisma religioso y a las pugnas políticas en defensa del absolutismo. Es un siglo de tristeza y decadencia. Nunca antes se había estado tan cerca a la noción de muerte y fin tiñendo de incertidumbre la felicidad y dignidad humanas. Los efectos de la revolución científica convulsionan la seguridad del hombre frente a su universalidad, relegándole un segundo plano tras estar acostumbrado a ser el centro de todo. La sociedad cae en el pesimismo y la desazón. A este estado de pesimismo se contrapone un espíritu de exaltación por la inmediatez y lo efímero de la felicidad. El tema del amor, adquiere en el siglo XVII, un sentido trascendente, como única posibilidad del hombre para eternizarse y perpetuarse más allá de la muerte. Así pues, el goce de vivir y la tristeza del fin marcarán el sentimiento Barroco. Con la Contrarreforma, la Iglesia asume una defensa férrea de la fe...